miércoles, 4 de agosto de 2010

Oraciones de la carta

A las oraciones:
¡Bienvenidas!.
¿Y qué más decirles, si yo las estoy trayendo? Por mí que bien vengan y hagan algo bueno.
Entre bastones y ganchos espero se diviertan y digan lo mejor de sí. (Que sería como de mí, con toda humildad y respeto).
Pobres. Y yo que las traigo a los golpes, si a veces no me salen de golpe. (golpear, pinchar, eso que hacemos todos cuando escribimos).
Amontonadas y bailando en mi cerebro a un ritmo vertiginoso, parece mentira que acá se vean tan quietitas y cansadas. (es que claro, ahora son fotos de mis pensamientos).
Son como personas que crecen, o se quedan en bebés muertos. (de esos que mata Dios porque ÉL sabe lo que hace).
Tienen que venir en familia porque solitas por lo general no les dan bola. (y mejor si tienen de las palabras difíciles)
Están las vedettes viejas, que ya arrugadas perdieron todo sentido. (y siguen con lo mismo, que aburre, no sirve más).
Puede ser una plaga de oraciones y que aún así no digan nada. (agradecidos e indigestados las despedimos con ironía).
Ocupan lugar al pedo, se quejan, te duelen… al final para qué vinieron. (contando que muchas veces ni si quiera alcanzan)…
¡Malditas!

1 comentario:

  1. y si se equivocan y si se vienen para mis pagos, no hay problema, porque está medio desierto el sucucho...

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